Hay una palabra de Dios para San Sebastián esta mañana. Este municipio, en el interior noroeste, en tierra de café, guarda historias de familias que madrugan, de mujeres que trabajan dentro y fuera de casa, y de corazones que hoy necesitan escuchar que no están solos.
Si llegaste hasta aquí buscando «oración por mis hijos que están lejos», detente un momento: esta palabra también es para ti.
Vives en un país y tu corazón está repartido: tus hijos, tu madre, tus hermanos, la casa donde creciste. Hay días en que la distancia pesa más — un cumpleaños por videollamada, una enfermedad en la que no pudiste estar, un abrazo que lleva años esperando. Esta palabra es para ti: la distancia no le pone límite a Dios.
No importa si tu casa en San Sebastián está llena de gente o si el silencio pesa: esta palabra entra igual. Dios le habla al corazón que lo busca, y hoy el tuyo lo está buscando; por eso estás aquí, leyendo esto, en este momento del día.
Si vives entre dos idiomas, esta página es para ti: muchas mujeres en Puerto Rico buscan esta misma oración escribiendo «prayer for my children who live far away in Spanish», y aquí la encuentras completa en español, en tu idioma, con su versículo y su audio para escucharla cada día.
Toma este versículo como tuyo hoy. Dice la Escritura en Deuteronomio 31:8:
«Él será contigo; no te dejará, ni te desamparará. No temas.»— Deuteronomio 31:8 (RVR1960)
Lo que acabas de leer en Deuteronomio 31:8 sigue siendo verdad aunque tus circunstancias todavía no cambien. La fe no niega lo que duele; la fe decide a quién creerle en medio del dolor, y hoy tú estás decidiendo creerle a Dios.
Oración
Señor, tú sabes cuánto extraño a los míos. Hoy te los entrego uno por uno: cuida a mi familia que quedó en mi país como cuidas de mí aquí, porque el mismo Dios que me guarda a mí los guarda a ellos. Sana la tristeza de la distancia, guarda nuestros corazones unidos y abre el camino para el reencuentro. Mientras tanto, dame paz para seguir y fe para confiar en que ninguno de los nuestros está fuera de tu vista. En el nombre de Jesús, amén.
Dios te bendiga hoy en San Sebastián. Que su paz, la que no depende de las circunstancias, guarde tu corazón y tu mente en cada hora de este día.
Escucha esta palabra en audio
Episodio: «Paz en medio de la tormenta» — El Ancla del Alma
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