Esta palabra llegó hasta Peñuelas, en la costa sur, entre Guayanilla y Ponce, para una mujer que hoy necesita oír que Dios no la ha dejado sola. Aquí, entre sus 20,399 habitantes, hay madres, hijas y abuelas que se levantan cada día a sostener su casa con fe, y esta palabra también es para cada una de ellas.
Cuando buscaste soltar las preocupaciones y entregar tus cargas a Dios, no buscabas una página más: buscabas una respuesta. En Peñuelas, en la costa sur, entre Guayanilla y Ponce, también hay mujeres que hoy hicieron la misma búsqueda con el mismo nudo en el corazón. La respuesta de Dios empieza con su Palabra y sigue con su presencia durante todo el día.
Si llegaste hasta aquí buscando «cómo dejar de pensar en los problemas en la noche», detente un momento: esta palabra también es para ti.
La renta, la comida, lo que mandas a tu familia, lo que tus hijos necesitan: a veces sientes que si tú aflojas un solo día, todo se cae. Esa presión cansa el alma. Pero la verdad es esta: tú trabajas con tus manos, y Dios sostiene la casa con las suyas. No todo depende de ti.
Si vives entre dos idiomas, esta página es para ti: muchas mujeres en Puerto Rico buscan esta misma oración escribiendo «prayer to let go of worries in Spanish», y aquí la encuentras completa en español, en tu idioma, con su versículo y su audio para escucharla cada día.
Esto no es solo un consejo bonito: es promesa de Dios, registrada en Salmo 37:25:
«No he visto justo desamparado, ni su simiente que mendigue pan.»— Salmo 37:25 (RVR1960)
Guarda esta palabra de Salmo 37:25 como se guarda un ancla en el mar movido: no evita las olas, pero impide que la barca se vaya a la deriva. Tu barca tiene ancla, y tu vida tiene un Dios que no se mueve.
Oración
Señor, tú conoces las necesidades de mi casa y el esfuerzo de cada día. Hoy te entrego mi trabajo, mis ingresos y cada cuenta por pagar. Abre las puertas correctas, dame favor y fuerzas, y enséñame a descansar en tu provisión sin dejar de hacer mi parte. Multiplica lo poco cuando no alcance y guarda a mi familia de toda escasez. Mi casa está en tus manos, y tus manos no fallan. En el nombre de Jesús, amén.
Guarda esta página y vuelve a ella cuando lo necesites. Cada día hay una palabra nueva esperándote en El Ancla del Alma, preparada para mujeres como tú, en Peñuelas y en todo Puerto Rico.
Escucha esta palabra en audio
Episodio: «El peso que no te toca cargar» — El Ancla del Alma
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