EL ANCLA DEL ALMASEA HOPE COMUNIDAD

Sea Hope Comunidad · El Ancla del Alma

Oración por mis hijos que están lejos / en otro país en Maricao

Una palabra que puede cambiar tu día: oración, versículo y reflexión en audio para la mujer en Puerto Rico.

Portada de El Ancla del Alma: ancla de estrellas doradas — Sea Hope Comunidad

Cuando buscaste oración por mis hijos que están lejos / en otro país, no buscabas una página más: buscabas una respuesta. En Maricao, en el interior oeste, el pueblo del café y del festival del acabe, también hay mujeres que hoy hicieron la misma búsqueda con el mismo nudo en el corazón. La respuesta de Dios empieza con su Palabra y sigue con su presencia durante todo el día.

Esta palabra llegó hasta Maricao, en el interior oeste, el pueblo del café y del festival del acabe, para una mujer que hoy necesita oír que Dios no la ha dejado sola. Aquí, entre sus 4,755 habitantes, hay madres, hijas y abuelas que se levantan cada día a sostener su casa con fe, y esta palabra también es para cada una de ellas.

Si llegaste hasta aquí buscando «oración por mis hijos que están lejos», detente un momento: esta palabra también es para ti.

Vives en un país y tu corazón está repartido: tus hijos, tu madre, tus hermanos, la casa donde creciste. Hay días en que la distancia pesa más — un cumpleaños por videollamada, una enfermedad en la que no pudiste estar, un abrazo que lleva años esperando. Esta palabra es para ti: la distancia no le pone límite a Dios.

Esto no es solo un consejo bonito: es promesa de Dios, registrada en Deuteronomio 31:8:

«Él será contigo; no te dejará, ni te desamparará. No temas.»— Deuteronomio 31:8 (RVR1960)

La preocupación, el cansancio o la espera suelen hablar fuerte. Por eso importa que la voz de Dios hable más fuerte todavía, y eso es exactamente lo que hace Deuteronomio 31:8: pone su verdad por encima de lo que hoy sientes.

Oración

Señor, tú sabes cuánto extraño a los míos. Hoy te los entrego uno por uno: cuida a mi familia que quedó en mi país como cuidas de mí aquí, porque el mismo Dios que me guarda a mí los guarda a ellos. Sana la tristeza de la distancia, guarda nuestros corazones unidos y abre el camino para el reencuentro. Mientras tanto, dame paz para seguir y fe para confiar en que ninguno de los nuestros está fuera de tu vista. En el nombre de Jesús, amén.

Y cuando hoy te pregunten cómo estás, podrás decirlo con una honestidad nueva: estás en proceso, pero estás agarrada de Dios. Esa es la diferencia que hace esta palabra en una vida.

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