Si llegaste hasta aquí buscando «oración por mis hijos que están lejos», detente un momento: esta palabra también es para ti.
Vives en un país y tu corazón está repartido: tus hijos, tu madre, tus hermanos, la casa donde creciste. Hay días en que la distancia pesa más — un cumpleaños por videollamada, una enfermedad en la que no pudiste estar, un abrazo que lleva años esperando. Esta palabra es para ti: la distancia no le pone límite a Dios.
En Luquillo, en la costa noreste, a los pies de El Yunque, viven 17,781 personas según el censo de 2020. Entre ellas estás tú, con tu nombre, tu familia y esa necesidad que te trajo a buscar oración por mis hijos que están lejos / en otro país. Quédate un rato: esta palabra fue preparada también pensando en ti.
Las mujeres de Luquillo saben trabajar, saben esperar y saben levantarse. Pero también saben lo que es llorar bajito para que nadie se preocupe. Dios escucha ese llanto bajito, y su palabra de hoy viene a secarlo con esperanza.
Dios habló de tu situación mucho antes de que la vivieras. Su Palabra en Deuteronomio 31:8 lo confirma:
«Él será contigo; no te dejará, ni te desamparará. No temas.»— Deuteronomio 31:8 (RVR1960)
Detente en esa promesa de Deuteronomio 31:8. No es una frase para colgar en la pared: es Dios hablándote a ti, hoy, en Luquillo, en medio de esto que estás viviendo. Léela una vez más, despacio, y deja que baje del papel al corazón.
Oración
Señor, tú sabes cuánto extraño a los míos. Hoy te los entrego uno por uno: cuida a mi familia que quedó en mi país como cuidas de mí aquí, porque el mismo Dios que me guarda a mí los guarda a ellos. Sana la tristeza de la distancia, guarda nuestros corazones unidos y abre el camino para el reencuentro. Mientras tanto, dame paz para seguir y fe para confiar en que ninguno de los nuestros está fuera de tu vista. En el nombre de Jesús, amén.
Escucha esta palabra en audio
Episodio: «Paz en medio de la tormenta» — El Ancla del Alma
Escuchar en Apple PodcastsTambién en SpotifyHoy no tienes que resolverlo todo: tienes que dar el paso de hoy, con la mano de Dios en la tuya. Lo que Él prometió en Deuteronomio 31:8, Él lo cumplirá a su tiempo y a su manera.
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