Esta palabra llegó hasta Isabela, en la costa noroeste, para una mujer que hoy necesita oír que Dios no la ha dejado sola. Aquí, entre sus 42,943 habitantes, hay madres, hijas y abuelas que se levantan cada día a sostener su casa con fe, y esta palabra también es para cada una de ellas.
Si llegaste hasta aquí buscando «oración por mis hijos que están lejos», detente un momento: esta palabra también es para ti.
Vives en un país y tu corazón está repartido: tus hijos, tu madre, tus hermanos, la casa donde creciste. Hay días en que la distancia pesa más — un cumpleaños por videollamada, una enfermedad en la que no pudiste estar, un abrazo que lleva años esperando. Esta palabra es para ti: la distancia no le pone límite a Dios.
Hay mañanas en Isabela en las que el cuerpo se levanta pero el ánimo se queda atrás. Para esas mañanas existe esta palabra: no es un regaño ni una frase vacía, es la voz de un Padre que conoce tu historia completa y, aun así, te llama suya.
Toma este versículo como tuyo hoy. Dice la Escritura en Deuteronomio 31:8:
«Él será contigo; no te dejará, ni te desamparará. No temas.»— Deuteronomio 31:8 (RVR1960)
Lo que acabas de leer en Deuteronomio 31:8 sigue siendo verdad aunque tus circunstancias todavía no cambien. La fe no niega lo que duele; la fe decide a quién creerle en medio del dolor, y hoy tú estás decidiendo creerle a Dios.
Oración
Señor, tú sabes cuánto extraño a los míos. Hoy te los entrego uno por uno: cuida a mi familia que quedó en mi país como cuidas de mí aquí, porque el mismo Dios que me guarda a mí los guarda a ellos. Sana la tristeza de la distancia, guarda nuestros corazones unidos y abre el camino para el reencuentro. Mientras tanto, dame paz para seguir y fe para confiar en que ninguno de los nuestros está fuera de tu vista. En el nombre de Jesús, amén.
Escucha esta palabra en audio
Episodio: «Paz en medio de la tormenta» — El Ancla del Alma
Escuchar en Apple PodcastsTambién en SpotifyQue esta oración te acompañe en cada cosa de hoy: en tu casa en Isabela, en tu trabajo, en tus diligencias y en tu descanso. Dios va contigo; no caminas sola.
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