Esta palabra llegó hasta Guayama, en la costa sureste, para una mujer que hoy necesita oír que Dios no la ha dejado sola. Aquí, entre sus 36,614 habitantes, hay madres, hijas y abuelas que se levantan cada día a sostener su casa con fe, y esta palabra también es para cada una de ellas.
Si llegaste hasta aquí buscando «cómo dejar de pensar en los problemas en la noche», detente un momento: esta palabra también es para ti.
La renta, la comida, lo que mandas a tu familia, lo que tus hijos necesitan: a veces sientes que si tú aflojas un solo día, todo se cae. Esa presión cansa el alma. Pero la verdad es esta: tú trabajas con tus manos, y Dios sostiene la casa con las suyas. No todo depende de ti.
Aquí en Guayama la gente se conoce, se saluda, se ayuda. Y aun rodeada de gente, a veces el corazón se siente solo con su problema. Esta reflexión es un recordatorio de que Dios está más cerca de lo que sientes, y de que su oído está atento a tu clamor.
Si vives entre dos idiomas, esta página es para ti: muchas mujeres en Puerto Rico buscan esta misma oración escribiendo «prayer to let go of worries in Spanish», y aquí la encuentras completa en español, en tu idioma, con su versículo y su audio para escucharla cada día.
Toma este versículo como tuyo hoy. Dice la Escritura en Salmo 37:25:
«No he visto justo desamparado, ni su simiente que mendigue pan.»— Salmo 37:25 (RVR1960)
Recibe Salmo 37:25 como una carta escrita para ti. No llegó por casualidad a tus manos en Guayama: llegó porque Dios conoce el día que estás viviendo y preparó esta palabra para sostenerte en él.
Oración
Señor, tú conoces las necesidades de mi casa y el esfuerzo de cada día. Hoy te entrego mi trabajo, mis ingresos y cada cuenta por pagar. Abre las puertas correctas, dame favor y fuerzas, y enséñame a descansar en tu provisión sin dejar de hacer mi parte. Multiplica lo poco cuando no alcance y guarda a mi familia de toda escasez. Mi casa está en tus manos, y tus manos no fallan. En el nombre de Jesús, amén.
Hoy no tienes que resolverlo todo: tienes que dar el paso de hoy, con la mano de Dios en la tuya. Lo que Él prometió en Salmo 37:25, Él lo cumplirá a su tiempo y a su manera.
Escucha esta palabra en audio
Episodio: «El peso que no te toca cargar» — El Ancla del Alma
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