Si llegaste hasta aquí buscando «siento que si fallo todo se derrumba», detente un momento: esta palabra también es para ti.
La renta, la comida, lo que mandas a tu familia, lo que tus hijos necesitan: a veces sientes que si tú aflojas un solo día, todo se cae. Esa presión cansa el alma. Pero la verdad es esta: tú trabajas con tus manos, y Dios sostiene la casa con las suyas. No todo depende de ti.
Ceiba es donde estuvo la antigua base naval Roosevelt Roads. Y sin embargo, como en todo Puerto Rico, aquí también hay mujeres que hoy se sienten cansadas, preocupadas o lejos de los suyos. Para cada una de ellas, empezando por ti, es esta palabra.
La vida en Ceiba tiene su propio ritmo: el tapón de la mañana, el turno que no espera, la compra que hay que hacer, los hijos, la casa. En medio de ese ritmo, Dios no te pide que seas la más fuerte: te pide que te acerques a Él tal como estás.
Esto no es solo un consejo bonito: es promesa de Dios, registrada en Salmo 37:25:
«No he visto justo desamparado, ni su simiente que mendigue pan.»— Salmo 37:25 (RVR1960)
Si hoy buscaste soltar el peso de sostenerlo todo sola, este versículo de Salmo 37:25 es el corazón de la respuesta. Repítelo durante el día: al salir de casa en Ceiba, en el trabajo, en el camino de vuelta. La Palabra repetida con fe se vuelve fuerza.
Oración
Señor, tú conoces las necesidades de mi casa y el esfuerzo de cada día. Hoy te entrego mi trabajo, mis ingresos y cada cuenta por pagar. Abre las puertas correctas, dame favor y fuerzas, y enséñame a descansar en tu provisión sin dejar de hacer mi parte. Multiplica lo poco cuando no alcance y guarda a mi familia de toda escasez. Mi casa está en tus manos, y tus manos no fallan. En el nombre de Jesús, amén.
Escucha esta palabra en audio
Episodio: «El peso que no te toca cargar» — El Ancla del Alma
Escuchar en Apple PodcastsTambién en SpotifySi esta palabra llegó a tu corazón, no la dejes pasar: hazla parte de tu día en Ceiba. Léela otra vez por la tarde, órala con tu familia y deja que su verdad ordene tus pensamientos.
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