EL ANCLA DEL ALMASEA HOPE COMUNIDAD

Sea Hope Comunidad · El Ancla del Alma

Oración por mi familia que se quedó en mi país en Ceiba: Dios está con los tuyos aunque tú estés lejos

Una palabra que puede cambiar tu día: oración, versículo y reflexión en audio para la mujer en Puerto Rico.

Portada de El Ancla del Alma: ancla de estrellas doradas — Sea Hope Comunidad

Tal vez hoy en Ceiba amaneció como cualquier otro día, pero tu corazón no está como cualquier otro día. Hay cargas que no se ven desde fuera: una preocupación por la familia, una cuenta que no cierra, una respuesta que no llega. Dios sí las ve, y por eso esta palabra llega hasta ti.

Ceiba queda en la costa este. Es un pueblo incorporado de 11,307 habitantes, y aunque cada día trae su propio afán, la Palabra de Dios también llega hasta aquí: hoy llega para ti, que llegaste buscando oración por mi familia que se quedó en mi país.

Vives en un país y tu corazón está repartido: tus hijos, tu madre, tus hermanos, la casa donde creciste. Hay días en que la distancia pesa más — un cumpleaños por videollamada, una enfermedad en la que no pudiste estar, un abrazo que lleva años esperando. Esta palabra es para ti: la distancia no le pone límite a Dios.

Si vives entre dos idiomas, esta página es para ti: muchas mujeres en Puerto Rico buscan esta misma oración escribiendo «prayer for my family back home in Spanish», y aquí la encuentras completa en español, en tu idioma, con su versículo y su audio para escucharla cada día.

Dios habló de tu situación mucho antes de que la vivieras. Su Palabra en Deuteronomio 31:8 lo confirma:

«Él será contigo; no te dejará, ni te desamparará. No temas.»— Deuteronomio 31:8 (RVR1960)

Tal vez has escuchado este versículo antes. Pero la Palabra de Dios no se gasta por repetida: hoy, con lo que estás viviendo, Deuteronomio 31:8 tiene algo nuevo que decirte. Recíbelo como si lo leyeras por primera vez.

Oración

Señor, tú sabes cuánto extraño a los míos. Hoy te los entrego uno por uno: cuida a mi familia que quedó en mi país como cuidas de mí aquí, porque el mismo Dios que me guarda a mí los guarda a ellos. Sana la tristeza de la distancia, guarda nuestros corazones unidos y abre el camino para el reencuentro. Mientras tanto, dame paz para seguir y fe para confiar en que ninguno de los nuestros está fuera de tu vista. En el nombre de Jesús, amén.

Hoy no tienes que resolverlo todo: tienes que dar el paso de hoy, con la mano de Dios en la tuya. Lo que Él prometió en Deuteronomio 31:8, Él lo cumplirá a su tiempo y a su manera.

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