Esta palabra llegó hasta Aibonito, en la montaña, en la sierra de Cayey, para una mujer que hoy necesita oír que Dios no la ha dejado sola. Aquí, entre sus 24,637 habitantes, hay madres, hijas y abuelas que se levantan cada día a sostener su casa con fe, y esta palabra también es para cada una de ellas.
Si llegaste hasta aquí buscando «oración por mis hijos que están lejos», detente un momento: esta palabra también es para ti.
Vives en un país y tu corazón está repartido: tus hijos, tu madre, tus hermanos, la casa donde creciste. Hay días en que la distancia pesa más — un cumpleaños por videollamada, una enfermedad en la que no pudiste estar, un abrazo que lleva años esperando. Esta palabra es para ti: la distancia no le pone límite a Dios.
Aquí en Aibonito la gente se conoce, se saluda, se ayuda. Y aun rodeada de gente, a veces el corazón se siente solo con su problema. Esta reflexión es un recordatorio de que Dios está más cerca de lo que sientes, y de que su oído está atento a tu clamor.
Si vives entre dos idiomas, esta página es para ti: muchas mujeres en Puerto Rico buscan esta misma oración escribiendo «prayer for my children who live far away in Spanish», y aquí la encuentras completa en español, en tu idioma, con su versículo y su audio para escucharla cada día.
Antes de orar, escucha lo que Dios ya dijo sobre esto en su Palabra:
«Él será contigo; no te dejará, ni te desamparará. No temas.»— Deuteronomio 31:8 (RVR1960)
Detente en esa promesa de Deuteronomio 31:8. No es una frase para colgar en la pared: es Dios hablándote a ti, hoy, en Aibonito, en medio de esto que estás viviendo. Léela una vez más, despacio, y deja que baje del papel al corazón.
Oración
Señor, tú sabes cuánto extraño a los míos. Hoy te los entrego uno por uno: cuida a mi familia que quedó en mi país como cuidas de mí aquí, porque el mismo Dios que me guarda a mí los guarda a ellos. Sana la tristeza de la distancia, guarda nuestros corazones unidos y abre el camino para el reencuentro. Mientras tanto, dame paz para seguir y fe para confiar en que ninguno de los nuestros está fuera de tu vista. En el nombre de Jesús, amén.
Lleva esta palabra contigo hoy, aquí en Aibonito. Y si conoces a otra mujer que necesita escucharla, compártesela: a veces Dios usa un simple mensaje compartido para llegar justo a tiempo.
Escucha esta palabra en audio
Episodio: «Paz en medio de la tormenta» — El Ancla del Alma
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